La Escuela Teológica Patagonia fundamenta su base en la sana doctrina, no siendo una institución sectaria o dogmatica que excluya por diferencias humanas a quienes ya Jesús ha incluido, por lo tanto no es denominacionalista, basándose para esto solamente en la doctrina bíblica fielmente centrada.
- Creemos que la Biblia en sus textos originales es la palabra de Dios, inspirada por Dios, y por lo tanto es única e infalible y tiene toda la autoridad
.
- Creemos que solo hay un solo Dios, eterno no creado, el ser en si mismo.

- Creemos en la deidad y preexistencia de nuestro Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos, encarnado y manifestado a los hombres en su nacimiento virginal, por obra del Espíritu Santo (Engendrado no creado), Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero, de la misma naturaleza del Padre, en su vida sin pecado, en sus milagros, en su muerte vicaria y expiatoria, en su resurrección, en su ascensión, que está sentado a la diestra del Padre, que regresará a la tierra y vendrá con poder y gloria para reinar sobre todas las naciones, y su reino no tendrá fin.

- Creemos en que la única manera para que el hombre sea limpio del pecado, es mediante el arrepentimiento y la fe en la preciosa obra salvífica de Jesucristo.

- Creemos en la obra de regeneración del pecado esencial del hombre mediante el Espíritu Santo y su poder para ayudar a vencer el pecado actual en el hombre.

Creemos que la obra expiatoria de redención por Jesucristo en la cruz, provee libertad, sanidad y fortaleza para el cuerpo, en respuesta a la oración de fe.

- Creemos en la presencia del Espiritu Santo en el creyente, el sello, las arras, bautismo y plenitud de acuerdo con la escritura, y que es dado a los creyentes que lo pidan.

- Creemos en la obra de santificación, contención y preservación por el poder del Espíritu Santo; causa por la cual es posible a los cristianos vivir una vida santa.

- Creemos en la resurrección tanto de los salvos, como la de los perdidos, una para vida eterna y otros para experiementar el fruto de su autoexclusión eterna de la presencia de Dios.
|